Kite Wars Comet AR – Capítulo 1: Masato

En el año 20XX, Kite Incorporated creó los cometas electrónicos, dispositivos que permiten una lucha entre pares. Después de algunas décadas con este sistema y el peligro que estos suponían en el mundo real tras su uso maléfico por manos equivocadas, el equipo de investigación y desarrollo de Kite Incorporated creó “Comet AR”, el cual replica el sistema de pelea con cometas reales en una especie de entorno virtual paralelo al mundo real, con los mismos edificios y calles de la vida real. De esta manera, se mantiene separado a los cometas del mundo real, y los niños y adultos de todas las edades pueden volver a disfrutar de las Kite Wars en un entorno más seguro para ellos.

Pero la paz en este lugar se está viendo perturbada por los “Jinetes del Apocalipsis”, cuatro sujetos que provocarán desastres en todo el sistema Comet AR. Esta es la historia de Masato Hasegawa, un aficionado a las Kite Wars que, en un incidente en su escuela, terminará viéndose cara a cara con estos Jinetes en una aventura para mantener la paz en Comet AR.

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Aquella mañana, Masato se había despertado temprano. Era su primer día de clases en su nueva escuela secundaria. Aunque había vivido en esta ciudad, había pasado un año fuera de la misma. No quería recordar eso, se decía. Solo quería vivir el presente y salir con la frente en alto. Tomó su portafolios y se dirigió a la salida de su casa. No se despidió de nadie, su padre había salido temprano a trabajar y su madre estaba en el patio trasero colgando las sábanas lavadas, pero sabía que no debía interrumpirla en ese ritual sagrado de la limpieza de la casa.

Unos minutos después de una ligera caminata, se encontraba ahí, en la entrada de la Secundaria Número 2. Caminó por los pasillos de la misma, atrayendo las miradas de los alumnos que iban entrando y cruzando por los pasillos al ver a un chico nuevo. Acto seguido se presentó a la dirección para iniciar con el ritual de presentarse frente a la clase en la primera hora.

-Así que eres el nuevo, Masato Hasegawa. -respondió la profesora de inglés. -Supongo que si te toca presentarte en mi clase es porque estarás en el grupo 2-A. Según tu expediente, el año pasado estuviste en…

-¿Podríamos no hablar de eso? -preguntó Masato. -No quisiera que los de la clase sepan en dónde estuve y por qué.

-Si no quieres contarlo frente a los demás, no tengo problema con ello. -respondió la profesora.

Las campanas repicaron en ese momento, marcando la hora de entrada de la escuela.

-Vamos. -dijo la profesora. -Hoy tendremos una clase muy ajetreada.

Masato y la profesora se dirigieron al salón 2-A, entrando la profesora y dejando a Masato afuera.

Good morning Miss Fujimoto. -respondieron al unísono los chicos de la clase al ver a su maestra entrar a clases.

Good morning dear class. -respondió la profesora Fujimoto. -Hoy se incorporará a nosotros un nuevo estudiante. Pasa y preséntate.

Acto seguido entró Masato por la puerta y se puso frente a la clase dando la espalda al pizarrón.

-Mucho gusto. -dijo Masato. -Mi nombre es Masato Hasegawa, tengo 13 años y he venido a la Secundaria Número 2 después de un año de resolver algunos asuntos personales. En ese año me convertí en un jugador de Comet AR, así que me gustaría participar en algunos duelos si me permiten. Esa es una de mis grandes aficiones, y la materia que más odio es Matemáticas, nunca se me han dado.

-Tienes suerte, porque justo en este grupo está el presidente del club de Kite Wars. -dijo uno de los chicos levantándose de su asiento. -Hisoka Yamamoto. Mucho gusto, espero que nos llevemos bien.

-Primero te diré una cosa, Masato. -respondió la profesora Fujimoto. -Entrar al mundo de Comet AR sí está permitido dentro de esta escuela, pero únicamente durante los horarios de las actividades del club y durante los recesos. Fuera de ello puedes llevarte amonestaciones e incluso suspensiones. Podrás hablar con Hisoka sobre el club más tarde. Puedes sentarte en ese asiento vacío, junto a Norio.

Masato se acercó a su asiento vacío y se sentó en él. A su lado estaba un chico con el libro de inglés de la clase, como si estuviera repasando lo de la clase.

-Mucho gusto, Masato Hasegawa. -le dijo Masato, pero este otro chico no le dijo nada.

-No le hagas caso, Masato. -respondió la chica que estaba a su lado.

-¿Nanami? -dijo asombrado Masato al ver a la chica, la que parecía conocer desde antes.

-Veo que todavía te acuerdas de mí. -respondió la chica de cabello semicorto hasta las orejas. -Me alegra verte de nuevo. Te decía, ese Norio es un cerebrito, no le hagas mucho caso.

-Bien clase, saquen sus libros para repasar los verbos. -respondió la profesora de inglés, interrumpiendo la plática de Masato y Nanami.

“No te juntes con Hisoka o podría irte mal”, escuchó una voz que le susurraba en voz realmente baja. Esa voz parecía provenir del chico que no despegaba su mirada del libro de inglés, ese tal Norio. A Masato le intrigaba que ese chico, que parecía ser un ratón de biblioteca, le dijera algo así. Pero por alguna razón sentía que esa advertencia era muy real.

Al terminar las dos clases, empezó el receso con una Nanami bastante habladora. “Cuánto tiempo sin verte, Masato. Mi mamá me había dicho que ya habías llegado a la ciudad, pero no pensé que estuvieras en el mismo salón que yo, y dime, ¿cómo te fue en el inter…?”. Esa palabra era tabú para Masato.

-No digas eso en voz alta. -respondió Masato. -De verdad, Nanami, quiero enterrar esa vida pasada.

-Lo siento, Masato. Pero de verdad me alegra saber que estás aquí. -le contestó Nanami. -Deberíamos hacer fiesta en tu casa para celebrar tu regreso.

-No creo que en mi casa quieran celebrar. -le dijo Masato. -No parecen muy alegres de que regrese.

-Claro que sí, nada más te preocupas mucho. -habló Nanami.

Hisoka, junto a un séquito de dos chicos, se acercó hacia el banco donde se encontraban Masato y Nanami.

-¿Es verdad que juegas Comet AR? -preguntó Hisoka con un tono bastante retador.

-Es verdad. -le respondió Masato sin inmutarse siquiera, sentado en el banco todavía.

-Entonces quiero que sepas que en esta escuela nadie puede jugar Comet AR sin formar parte del club. En todo caso, si quieres formar parte del club, te estaremos esperando después de nuestro primer duelo Intercolegial.

-¿Duelo Intercolegial? -preguntó Masato.

-Así es, nos enfrentaremos hoy a la hora de los clubes para que nos veas en acción. -le contestó uno de los súbditos de Hisoka. -Nuestros oponentes son los de 3-A de la Secundaria Número 1.

-Entiendo… -respondió Masato muy poco convencido.

-Los esperamos, igual a ti, Nanami. -respondió Hisoka, retirándose junto con su séquito.

-Algo en Hisoka me da mala espina. -le dijo Masato a Nanami. -Tal vez la advertencia de Norio es cierta.

-Ambos parecen ser creídos, así que no me extrañaría que su separación se debiera a una lucha de egos. -le dijo Nanami.

-¿Separación? -preguntó Masato.

-Así como lo ves, Norio es un gran jugador de Comet AR, algunos dicen que es el mejor de la escuela, pero la verdad es que él estaba en el club de Kite Wars junto con Hisoka. Desconozco bien lo que pasó, pero desde entonces Hisoka y sus amigos se le pasan haciéndole la vida difícil a Norio tanto dentro como fuera de la escuela. La verdad es que Hisoka me cae gordo, pero como no me interesa Comet AR no es algo que me quite el sueño.

En ese momento, Masato vio cómo Hisoka y su séquito se acercaban a la banca donde Norio comía solo, tomó su almuerzo y lo lanzó al suelo. Acto seguido pisoteó la comida del suelo y se la puso en su contenedor.

-Es lo mismo de todos los días. -respondió Nanami quien también había visto lo que había pasado.

-¿Y por qué nadie le dice nada? -preguntó Masato.

-Se lo hemos dicho a los maestros y al director, pero nadie hace nada. -respondió Nanami. -Al contrario, a Norio ni le hacen caso.

Masato se levantó y se dirigió hacia donde estaba Hisoka, quien ya se había retirado de la banca de Norio.

-¿Querías saber si entraré a tu club de Kite Wars? – le preguntó Masato. – Pues aquí tienes tu respuesta.

Su respuesta fue en forma de un puñetazo que se estrelló en la cara de Hisoka. Los profesores que pasaban por ahí lo vieron y se llevaron a Masato a la dirección.

-Primer día de clases y ya te metes en problemas. -le reprendió el director. -Se suponía que venías reformado, pero veo que no sirvió de nada.

-No iba a dejar que le hicieran algo a uno de mis compañeros…

-Deja de dar excusas. -gritó el director. -Los profesores te vieron iniciando el pleito.

Estaba claro que, o una de dos: o se estaban haciendo patos sobre el asunto de Norio, o realmente no vieron nada de lo que pasó. Masato decidió callar entonces, sabía que, aunque hubiera hecho algo que consideraba correcto, era la excusa perfecta para armar otro pleito con sus padres.

-No te castigaré esta vez ni te acusaré con tus padres. – contestó el director. – Le di el mediodía libre a Hisoka a cambio de que no diga nada para que pueda entrenar para su duelo. Pero la próxima vez no te salvarás tan fácilmente. Ahora vete, no estoy de humor para esto.

– No vale la pena. -respondió Nanami al ver a Masato salir de la dirección. -Siempre ha sido así con los presidentes de los clubes extracurriculares.

-¿Y les perdonan cada una de estas cosas? -preguntó Masato sin poder sacar la incredulidad de su cabeza.

-Lamentablemente pero, ¿por qué te preocupa tanto? -preguntó Nanami. -Por mientras ya te hiciste enemigo del presidente del club que buscabas.

-Me da igual, si van a hacerle daño a alguien, entonces no tiene mi respeto. -le dijo Masato.

-Vaya, maduraste mucho en ese lugar. -respondió Nanami al ver cómo se comportaba Masato, mientras le ponía una mano en el hombro.

Y es que era verdad, Nanami y Masato se conocían desde el jardín de niños, y nunca había visto a Masato de esa forma, valiente, enfrentándose a la adversidad y tratando de proteger al débil.

-¡Te encontré! -gritó una voz que sonó en el celular de Masato.

En ese momento una especie de velo rojo comenzó a cubrir todo el pasillo en el que estaban los dos chicos. La poca gente que estaba ahí desapareció, a excepción de los chicos, quienes estaban ahí solos.

-¿Comet AR? -preguntó Masato.

-¿Qué hacemos en Comet AR? -preguntó Nanami.

Así es, Masato y Nanami habían ingresado al mundo virtual de Comet AR, específicamente en la zona virtual de los pasillos de la secundaria. ¿Pero por qué? Masato no había activado su celular para ingresar al sistema.

-¡Te encontré, Masato Hasegawa! -gritó con alegría una especie de perro que se encontraba frente a ellos. Nanami gritó con fuerza.

-¡Un perro que habla!

-¡No soy un perro! De hecho… no sé qué soy…

-¿No sabes qué eres? -preguntó Masato algo confundido. -Pero hablas y eso… ¿Eres de este mundo? ¿Por qué existirías en este mundo?

-No lo sé… -dijo aquel perro. -Solo sé que algo me decía que debía buscarte a ti, Masato Hasegawa.

-¿Al menos sabes cómo te llamas?

-Me llamo Ram, aunque los Jinetes del Apocalipsis me llaman “Sujeto 001”.

-¿Eres parte de los Jinetes? -preguntó Nanami.

-¿Jinetes? ¿Quiénes son esos? -le preguntó Masato.

-Los “Jinetes del Apocalipsis” se hacen llamar así. -respondió Nanami. -Dicen que son cuatro sujetos que causan problemas en Comet AR. Si te encuentras a uno de ellos, debes temer.

-No soy parte de los Jinetes. -respondió Ram bastante asustado. -Estoy escapando de ellos, no dejen que me encuentren. Me conectan cosas muy feas y me duele mucho, sobre todo ese Jinete de la Guerra. ¡Ah!

Ram lanzo un pequeño grito al ver que alguien se acercaba, por algún motivo se escondió en el celular de Masato.

-¿Qué hacen aquí? -preguntó una chica que se acercaba a los chicos. -¿No entraron a Comet AR para ver a nuestro equipo? Pues vengan al gimnasio.

Los tres se fueron al gimnasio donde había una fuerte conmoción. Los chicos de la Secundaria Número 1 ya se encontraban en una especie de plataforma virtual, pero los de la Secundaria Número 2, aún siendo los locales, no aparecían. El público murmuraba y con mucha preocupación, era extraño que el equipo local no apareciera. Al no haber un árbitro humano, una máquina se encargaba de medir los tiempos de tolerancia de aparición de los equipos. Cinco minutos y ni uno más, y ya habían pasado tres.

-¿Qué es lo que quieres, Jinete de la Guerra? -preguntó Hisoka muy altanero, pero internamente muy aterrado. -¿Por qué nos vienes a interrumpir?

Mientras tanto, el equipo de la Secundaria Número 2 había intentado ingresar al mundo de Comet AR, pero por alguna razón el sistema comenzó a fallar, terminando en una especie de limbo. Eso significaba que no se encontraban en el mundo de Comet AR, sino en otro lugar desconocido.

-Me comentaron que ustedes son los mejores jugadores de la Secundaria Número 2. -respondió un niño con una túnica de color rojo oscuro y una pañoleta que le cubría la mitad del rostro, así era como se mostraba ante el público el Jinete de la Guerra. -Quería ver qué tan habilidosos eran y pues, de paso divertirme un poco.

-O… Oye… Creo que no es buena idea provocar al Jinete de la Guerra. -dijo uno de los súbditos de Hisoka, bastante preocupado.

-A mí ningún fantoche me va a intimidar. -gritó Hisoka. -Además debemos ir a nuestro primer duelo del Torneo Intercolegial.

-Eso no va a pasar. -respondió Guerra.

Acto seguido, “Guerra” sacó su cometa, uno con unos alerones que parecían tener forma de huesos.

-Pelear contra uno sería aburrido, así que… ¿por qué no me enfrentan los tres a la vez? Sería más rápido. -dijo Guerra.

-¡Pues ya dijiste! -gritó Hisoka. -¡Chicos, ataquen su cometa!

Los tres chicos sacaron sus cometas y comenzaron a pelear contra “Guerra”, pero Guerra era más rápido que ellos, a la vez que los tres intentaban atacarlo, el cometa de Guerra los esquivaba con facilidad, hasta que en uno de esos movimientos, los tres chicos del club se coordinaron para hacer un ataque en conjunto y emboscar al cometa de Guerra, pero este último fue más rápido y logró que los tres chicos estrellaran al mismo tiempo sus cometas.

-Creo que logré mi cometido. -respondió Guerra en un tono alegre. -¡Gracias por jugar conmigo, aunque me temo que ya se terminó su tiempo de espera en el torneo! ¡Adiós!

Acto seguido, los cuatro chicos salieron por arte de magia de aquel lugar, apareciendo de inmediato en el gimnasio de la escuela, frente a los chicos de la Secundaria rival. Pero ya no podían hacer nada, el tiempo de espera había terminado. Habían quedado fuera del torneo por no llegar a tiempo a su duelo, el Jinete de la Guerra había ganado.

-¡No puede ser! -gritó Hisoka al ver el tablero y notar que el sistema ya había dado como ganadores al equipo rival. -¡Maldito Jinete de la Guerra!

-¡De nada! -dijo el Jinete de la Guerra, luego miró fijamente a Masato y desapareció a la nada.

Los chicos que se encontraban de espectadores no podían creer lo que estaba pasando. ¿Acaso el Jinete de la Guerra estaba saboteando el torneo? ¿Cómo es que los chicos de su equipo no pudieron llegar a tiempo a su duelo?

Masato estaba intrigado al ver a uno de esos Jinetes en el área de Comet AR de la escuela. “¿Por qué estaba ahí?”, se preguntaba.

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-Veo que te estabas divirtiendo un poco, Guerra. -respondió una figura negra oculta en las sombras.

-Qué puedo decir, me gusta causar problemas. -respondió el Jinete de la Guerra. -Además así pude identificar que alguien de esa Secundaria tiene al Sujeto 001 en su poder.

Esos dos sujetos estaban platicando en algo que parecía ser una especie de oficina, una en la que, por alguna razón, la lámpara que debía iluminar a una de las figuras parecía estar fundida.

-Más te vale que lo traigas lo antes posible, porque de él depende nuestra misión.

-Lo sé, ser los dueños de Comet AR es nuestra misión.

Guerra se dio la vuelta, salió de esa oficina enorme y comenzó a caminar cerca de un pasillo. Allí lo detuvo otra figura con una túnica similar a la de él pero en color blanco, casi tirando a crema.

-Así que eres de la Secundaria Número 2. -respondió aquel Jinete.

-Y usted sabe de escuelas. -respondió el Jinete de la Guerra. -Jinete de la Conquista, creo que ya sé quién eres, pero ni creas que te dejaré cazar tan fácilmente al Sujeto 001.

Guerra salió de aquel edificio, un enorme edificio, como si se tratara de aquellos donde se alojan empresas importantes, caminó una cuadra, tomó su celular y salió de Comet AR. Su túnica desapareció, dejando mostrar su uniforme de la Secundaria Número 2. El edificio en la vida real era todo lo contrario, solo era un montón de fierros soldados que solo formaban una estructura sin paredes ni pisos. Caminó unas cuantas cuadras, cruzó un parque y se encontró frente a lo que era su casa. Tomó sus llaves, abrió la reja y entró a su casa. Era un recinto vacío, sin otra alma más que la de él, no había fotos, no había cuadros ni adornos. Solo los muebles típicos y una mesa pequeña que adornaba el comedor improvisado. Eso sí, la casa estaba impecablemente limpia.

“Ya llegué”, mencionó aquel chico con voz calma, esperando que alguien respondiera, pero solo lo hizo su celular, un mensaje de su papá, que solo decía “Saldré a medianoche del trabajo, hay salchichas para cenar”. Aquel chico solo suspiró un poco y dijo a sí mismo: “Creo que solo queda divertirme un rato más en Comet AR”.

Continuará…

Gargadon

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