Kite Wars Comet AR – Capítulo 3: Norio

Esta es la historia de Masato Hasegawa, un chico de segundo año de secundaria que, por circunstancias de la vida, se ha topado con una extraña criatura en forma de perro proveniente de Comet AR, un entorno virtual de pelea de cometas electrónicos que tanto ama. Esto ha provocado que unos sujetos llamados “Jinetes del Apocalipsis” estén detrás de él. ¿Quiénes son estos sujetos y qué es lo que buscan?

Masato estaba llegando a la secundaria, cuando vio a un Norio en problemas siendo molestado por Hisoka y sus secuaces. Norio intentaba proteger su portafolios mientras los demás intentaban quitárselo.

-No estamos en territorio escolar, así que puedo romperte la nariz de nuevo con toda facilidad. -respondió Masato acercándose a Hisoka.

-Te salvaste solo porque tienes guardaespaldas, pero ya verás cuando te encuentres solo. -gritó Hisoka huyendo del lugar y entrando a la escuela.

Norio se acomodó el uniforme y se dirigió de nueva cuenta a la escuela. Llevaba el cabello corto, el uniforme impecable, zapatos lustrados y unos lentes. Parecía ser el típico cerebrito que tenía cualquier escuela, no encajaba para nada con la descripción que Nanami le había dado de ser un experto en Comet AR.

-No tenías por qué entrometerte. -le dijo cortante Norio.

-Espera, Norio… Ese es tu nombre, ¿verdad? -preguntó Masato.

-Norio Hashimoto. -respondió. -Y déjame en paz, no necesito que alguien me defienda.

“¿Por qué se porta así?”, se preguntaba Masato.

-Porque es un presumido. -respondió Nanami. -Eso es lo que es.

-No… -respondió Masato. -Sé distinguir a un presumido cuando lo tengo de frente. Hisoka lo es, pero Norio… Norio no parece serlo.

En el receso, Norio estaba tratando de disfrutar su almuerzo cuando Masato y Nanami se acercaron a él.

-Hola, Norio… -dijo Masato un poco nervioso. -Perdona por lo de hoy en la mañana, tienes razón. No debí meterme en tus asuntos. Solo quería decirte que gracias por el consejo de ayer, ahora entiendo que Hisoka es un engreído.

Pero Norio no hizo caso siquiera de las palabras de Masato.

-Mínimo deberías decirle algo a Masato, ¿no? -dijo Nanami un poco molesta por la actitud de su compañero.

-No entiendo a qué viene todo esto. -respondió Norio.

– Bueno, es que soy nuevo en esta escuela y me gustaría tener nuevos amigos.

-Pues yo no. -respondió Norio levantándose de la banca y guardando su comida.

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-¡Norio Hashimoto! -dijo el profesor Tanaka en su clase de Matemáticas. -Como siempre, un puntaje perfecto en el examen de ayer.

Varios de los chicos del salón 2-A aplaudieron al escuchar mencionar el puntaje perfecto de Norio, a excepción, como siempre, de Hisoka y sus secuaces.

-Masato Hasegawa… -recitó de nuevo el profesor Tanaka, solo para ver que Masato no se encontraba en su clase.

Incluso Nanami, con quien estaba hablando poco antes de entrar a clases, estaba extrañada de no ver a su compañero. ¿Dónde podría estar?

-¿Me permiten un momento? -dijo el profesor Tanaka, mientras salía del salón de clases, para regresar apenas un minuto después con Masato agarrado de las orejas.

-Señor Hasegawa, se le dijo precisamente que no puede entrar a Comet AR durante las horas de clases.

Los chicos solo podían ver cómo Masato era reprendido por el profesor.

-Ahora como castigo y por ser el que no tuvo ni un solo acierto en su examen de ayer, deberá tomar cursos de regularización al terminar las clases y durante las horas de los clubes. -dijo el profesor Tanaka. -Deberá presentarse al salón que se le indica en esta hoja.

Tanaka le entregó a Masato una hoja donde estaba escrito el aula al cual debía ir.

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-¡La profesora de inglés te dijo claramente que no podías jugar Comet AR durante las horas de clases ni a la hora de los clubes! -gritaba Nanami acompañando a su amigo a las asesorías. -¿En qué estabas pensando?

Masato estaba más avergonzado que de costumbre.

-No entiendo por qué te enojas, si soy yo el que debe tomar estos tontos cursos de regularización. ¿Y por qué me acompañas, por cierto?

-Bueno… -dijo Nanami un poco apenada, sus mejillas se ruborizaban cual tomates. -Dijiste que ibas a acompañarme a mi casa a instalar Comet AR en mi celular.

-Bueno… -respondió Masato resignado. -El papel dice que debo ir al salón 301.

-Es justo el primero al subir las escaleras… ¡Mira, es este, el del Club de Informática! Oh…

-¿Cómo que “Oh”? -preguntó Masato. -¿Por qué esa expresión?

-Es que… -dijo Nanami un poco avergonzada. -Creo que sé quién es el que da los cursos.

Masato abrió la puerta del Club de Informática y se encontró ahí a una chica del salón 2-B, de cabello negro que le caía hasta la cadera, con rostro de porcelana y una mirada angelical, de la cual no pudo despegar la mirada.

-¿Usted da los cursos? -preguntó Masato embelesado por la belleza de aquella chica, provocando un poco de celos por parte de Nanami.

-No. -respondió la chica. -En estos momentos me estoy encargando de diseñar el sitio web del club. El que da los cursos es el presidente, Norio Hashimoto.

-¡¿Qué?! -gritó Masato. -¡¿Norio Hashimoto?!

-Así que el profesor Tanaka te mandó a cursos de regularización. -respondió Norio entrando por la puerta del club. -Supongo que podrás encargarte del diseño del sitio el día de hoy, ¿verdad Marina?

-Claro, déjamelo a mí. -contestó la chica que decía llamarse Marina. -Tú sabes que eso de diseñar es lo mío.

-Entonces, adelante, acerquen unos asientos al pizarrón y vamos a ver los ejercicios uno por uno. -respondió Norio. -Nanami, no necesitas quedarte.

-Quiero acompañar a Masato antes de irnos. -dijo Marina. -Hay algo que no entiendo, ¿por qué das asesorías si no quieres tener amigos?

-A la escuela se viene a estudiar, no a hacer amigos. -respondió Norio. -Esto solo lo hago porque es mi deber, no por quedar bien con alguien.

Marina solo pudo soltar un ligero suspiro al escuchar tales palabras.

-Y dime, Masato, ¿qué parte de este examen se te dificulta?

-La verdad… Todo.

-Supongo que tenemos tiempo para resolver un ejercicio detalladamente y mañana seguir con los demás.

Norio comenzó a explicar el tema con el primer ejercicio del examen. Al primer instante, Masato pudo entender sin dificultad el tema, por lo que, en menos de media hora, Masato había resuelto todo el examen perfectamente.

-¿Ves? -dijo Norio. -Este tema no era tan difícil. ¿Por qué no pudiste resolverlo antes?

-Es que en la otra escuela todavía no veíamos el tema. -dijo Masato. -Además el profesor Tanaka lo enreda todo.

-Supongo que es uno de sus defectos. En fin, no creo que necesites más cursos de regularización, pero por si acaso deberíamos vernos mañana a esta hora solo para cumplir con el castigo del profesor Tanaka.

-Ya me voy. -dijo Marina mientras apagaba su computadora. -Necesito terminar unas tareas, además mañana aprovecho para tomar fotos a los equipos y a los proyectos. Nos vemos, chicos.

-¡Ya son las 5 de la tarde! -gritó Nanami al ver su reloj. -Deberíamos ir a comer a la plaza que está cerca de aquí.

-Espera… Quisiera invitar a Norio a que comamos juntos. -dijo Masato.

-Ya te dije que no quiero hacer amigos. -respondió Norio.

-Entonces tómalo como un pago por ayudarme a entender el tema. -dijo Masato. -¿Te parece mejor así?

–Bueno, yo… –

-Entonces ya está. Vámonos ya. -dijo Masato arrastrando a Norio y a Nanami de los brazos hacia la escalera.

Ya estaban caminando la primera mitad de la escalera que bajaba al segundo piso, cuando Norio recordó que no había echado llave al club.

-Espérenme a las afueras de la escuela. -dijo. -Debo cerrar con cadena el club.

Nanami y Masato bajaron las escaleras, mientras Norio se regresaba al salón del club para cerrar con candado.

-¿Qué es lo que tramas, Jinete de la Guerra? -preguntó el profesor Tanaka mientras veía a Norio colocar la cadena para cerrar el club.

-Vaya, finalmente te das cuenta, Jinete de la Conquista. -respondió Norio. -Pues… ya que tú no podrías replicar mi sistema, te lo diré. Si quiero acercarme al portador del Sujeto 001, debo hacerme de rogar. Por eso trato de fingir que no quiero ser su amigo, para que sea más insistente y cuando menos se lo espere, robarme al Sujeto 001.

–¿Y por qué dices que no puedo replicar tu sistema? -preguntó Tanaka.

-Porque yo sí puedo hacerme amigo de alguien de mi edad. -respondió Norio. -Así que, si me disculpas, debo ir a fingir un rato con Masato y el Sujeto 001.

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-Bienvenidos a Major Burger. -respondió la que atendía en el mostrador. -¿Qué desean ordenar?

-Dos hamburguesas regulares y una suprema. -respondió Masato.

-Claro que sí, su orden es la 80, hay cinco órdenes antes que ustedes. Tomen asiento y disfruten de Major Burger.

-¿Para quién es la hamburguesa suprema? -preguntó Nanami al poder escuchar el pedido desde la mesa.

-Para Norio.

-¿Eh? -dijo Norio asombrado.

-Es lo menos que puedo hacer por ayudarme con Matemáticas. -dijo Masato.

-No es necesario. -respondió Norio. -Solo hago lo que debo hacer.

-Orden 80. -gritó la dependienta desde el mostrador.

-Voy. -dijo Masato levantándose de su asiento para recoger su orden.

-Deja de hacerte el importante, Norio. -dijo Nanami.

-Nunca me he sentido importante. -respondió Norio. -Al contrario… nunca antes he creído que alguien quiera llevarse conmigo sin buscar algo a cambio.

–¿A qué te refieres? -preguntó Masato cargando con la orden de hamburguesas.

-¿Nunca has sentido que la gente solo está contigo porque tienes algo que ofrecerles? -le preguntó Norio a Masato.

¿Eh?

-Hisoka solo me aceptó en el club de Kite Wars porque sabía que podía ayudarlos a ingresar a los torneos regionales. -dijo Norio bajando la mirada, tratando de que nadie mirara las lágrimas en sus ojos. -Apenas ingresamos a nuestro primer torneo regional, me sacó del equipo. No me molestaría si se hubiera quedado en ese incidente. Todos los días se empeña en hacerme la vida difícil, tanto dentro como fuera de la escuela. La dirección no hace nada porque es el presidente de un club, por lo que mi único alivio es ver que, en cada intento que han tenido de ingresar a un torneo, algo les pasa.

-¿Cómo qué? -preguntó Masato.

-Como lo que pasó ayer. -dijo Nanami. -¿Viste cuando el Jinete de la Guerra apareció contra el equipo de Hisoka? Pues más o menos es lo que les pasa. Siempre que clasifican a un torneo, algo les pasa que su participación es saboteada.

-Es por eso que admiro al Jinete de la Guerra. -respondió Norio. -Él es todo lo que yo no puedo ser. A veces me pregunto cómo sería ser como él y poder vengarme de aquellos que tanto daño me han hecho.

-No es buena idea admirar a una figura negativa. -dijo Masato. -Incluso si de verdad Hisoka y su equipo son seres detestables, no merecían que les sabotearan el Torneo Intercolegial.

-¿Por qué no mejor me ayudas a instalar Comet AR? -preguntó Nanami tratando de desviar una conversación de por sí incómoda.

-¿Por qué ese interés en entrar en Comet AR? -preguntó Masato.

-Quiero ayudarte con Ram. -contestó Nanami.

-¿Ram? -preguntó Norio. -¿Quién es Ram?

Nanami se dio cuenta de que mencionó frente a Norio algo que no debía haber dicho.

-Ram… Ram es un amigo que quiere entrar a Comet AR. -dijo Nanami. -Y pues, quisiera ayudarlo.

-¿Y te va a pagar por ello? ¿Qué obtienes a cambio?

-Solo la satisfacción por ayudar a la gente. -respondió Masato.

-No hay ninguna satisfacción en ello. -dijo Norio en voz baja.

-¿Perdón? -preguntó Nanami.

-No hay ninguna satisfacción sabiendo que te darán la espalda. Siempre sucede, por eso nadie hace favores si no es por algo a cambio. De esa forma, sabes que ya estás cubierto si deciden darte la espalda.

-Entonces apostemos algo. -dijo Masato. -Me dijeron que eres un as de Comet AR, así que…

-¿Así que qué? -preguntó Norio.

-Tengamos un duelo. -dijo Masato. -Si yo gano, serás mi amigo. Si tú ganas, entonces te dejaré en paz, ¿qué dices?

-Nunca… nunca antes me habían propuesto algo así. -dijo Norio algo perplejo. -Está bien. Si es una forma de que me dejes en paz, entonces acepto.

Era una apuesta demasiado tonta y extraña, pero Norio aceptó de alguna forma. Una vez que los tres chicos hubieran terminado su comida, los tres entraron a Comet AR desde la planta baja del centro comercial. El procedimiento era simple: activar los tres su propio portal a Comet AR. A diferencia de los alrededores de la casa de Masato, el centro comercial era un lugar un poco más concurrido.

-¡Atención! -gritó Masato. -¡Mi amigo Norio y yo vamos a tener un duelo!

-¿En qué momento fui tu amigo? -gritó Norio realmente asustado y a la vez molesto.

Masato tomó su celular y activó la opción de duelo. Acto seguido, Norio hizo lo mismo, emparejando ambos equipos para establecer el duelo. Inmediatamente se hizo una pequeña cancha justo debajo de ellos dos. Los demás jugadores que pasaban por el lugar fueron apartados para que solo Masato y Norio estuvieran ahí.

-¡No creas que te lo dejaré fácil! -dijo Masato.

Los cometas de los chicos se empezaron a elevar, justo al mismo tiempo en que una especie de robot réferi llegaba para certificar y comenzar el duelo. También se habían formado unas pantallas sobre la cancha improvisada para que los demás espectadores pudieran ver el puntaje de los cometas de los participantes.

-Este duelo es de puntaje. -mencionó el robot. -Quien llegue primero a cero será el perdedor.

El robot comenzó a hacer una cuenta regresiva desde 5, el cual, al llegar a cero indicaba el inicio del duelo. Norio comenzó tratando de ser la presa de Masato, quien solo se dedicaba a perseguir a su oponente.

-Eres rápido… -dijo Masato bastante emocionado, tanto que la mirada le brillaba. -Nunca había encontrado a un oponente así. ¡Pero no creo que puedas resistir tanto!

Masato aceleró su cometa y comenzó a golpear el cometa de Norio. Este, por su parte, intentaba esquivarlo. Pero en un giro con vuelta hacia arriba, Norio se logró encontrar en una posición de ventaja, por lo que intentó un movimiento al que conocían como “El martillo”, golpear al cometa del oponente, volver a tomar impulso y golpear de nuevo a su oponente en el mismo lugar, sin que el rival pudiera tener tiempo para recomponerse.

Masato trató de esquivar ese movimiento, pero Norio era más rápido y no se lo permitía de ningún modo. Así, Norio trataba de golpear un punto específico en el cometa de Masato y destruirlo de esa manera. El puntaje en el marcador iba descendiendo con una clara desventaja hacia Masato. Norio parecía disfrutar del duelo, hasta que llegó un momento en el que alcanzó a gritar:

-¿Esto es todo lo que tienes, Masato?

Pero una especie de déjà vu parecía llegarle apenas pronunció esa pregunta. Norio detuvo su ataque, como si hubiera entrado en una especie de trance, lo que hizo que Masato aprovechara la oportunidad para atacar y derribarlo con facilidad en el suelo, provocando la derrota inmediata de Norio.

-El ganador es Masato Hasegawa. -respondió el robot que monitoreaba los duelos.

En ese momento, Norio logró responder a su alrededor.

-Fuiste un hueso duro de roer, Norio. -le dijo Masato a su oponente mientras le extendía la mano. -Pero, ¿por qué te detuviste cuando tenías la ventaja?

-Yo… -dijo Norio bajando la mirada. -Yo no quería alardear de mis habilidades. ¡Lo siento, Masato! ¡No debí haber intentado ese movimiento contra ti!

-¿Pero qué dices? -preguntó Nanami. -Nunca había visto una pelea con cometas, y tu ataque me pareció bastante bueno.

-¡No es eso! -trató de excusarse Norio. -Es que… recordé una frase que dijo Hisoka… “Eres tan presumido con tus habilidades que no tienes amigos”… Ahora comprendo que tiene razón… En mi antigua ciudad les ganaba a todos y por eso nadie quería ser mi amigo, y ahora que vine a esta ciudad sucedió lo mismo. ¡Por eso dejé de participar en Comet AR! En ocasiones no quisiera saber todo lo que sé sobre este juego, en ocasiones quisiera ser un jugador promedio, tal vez así me respetarían…

-Te equivocas. -respondió Masato. -Hisoka es un idiota. Esa emoción que tenías durante el duelo es algo natural. Si eres tan bueno en ello, deberías perfeccionar tus habilidades para que las mismas den de qué hablar ante los demás, no ocultar un talento que ya tienes. Todos los que te dijeron eso son unos idiotas que no pueden soportar el éxito ajeno. Por el contrario, disfruté tener un rival tan bueno como tú. Ni en el internado tenía duelos tan emocionantes como este.

-¿Internado? -preguntó Norio.

-A… Así le decíamos a la escuela donde estuve el año pasado. -dijo Masato apresurado, como queriendo ocultar algo. -En fin, Norio, tú tienes un talento innato para esto, ya sea heredado o practicado, y no deberías avergonzarte de ello.

Norio tenía los ojos brillosos, como si estuviera a punto de soltar una lágrima.

-¿Tú…? ¿Tú crees? -preguntó.

-Así es. -le contestó de vuelta Masato. -Como sea, una apuesta es una apuesta, y como perdiste, entonces debemos ser amigos.

-Supongo que debo cumplir con mi parte del trato. -dijo Norio tragando saliva y tratando de componerse. -Pero…

-¿Pero?

-Pero la próxima vez yo invito las hamburguesas. -mencionó Norio dibujando una ligera sonrisa en su rostro.

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-¿Me habló, señor? -preguntó el Jinete de la Guerra.

Los Jinetes de la Guerra y la Conquista estaban reunidos nuevamente en la oficina del Gran Jefe.

-Sí, Conquista me hizo una observación muy importante. -respondió el Gran Jefe. -Pudiste acercarte al jugador que posee al Sujeto 001 pero no pudiste robárselo, ¿por qué?

-Ya veo… -mencionó Guerra. -Conquista ya vino con el chisme.

Su compañero no dijo nada, pero, si no hubiera tenido cubierto el rostro, habrían podido ver una enorme sonrisa dibujada de oreja a oreja.

-¿Qué pretendes, Guerra? -preguntó el Gran Jefe.

-Por el contrario. -dijo Guerra. -Mi táctica es ser sutil, buscar que el enemigo me tenga confianza, y de repente, cuando menos se lo espere, el Sujeto 001 estará en mis manos.

-¿Y cómo pretendes hacer eso? -preguntó Conquista.

-Con algo que tú nunca podrás hacer. -dijo Guerra sacando su celular y mostrando un video de la grabación de su duelo contra Masato. Al reproducir una zona del video, se pudo escuchar lo siguiente: “’Eres tan presumido con tus habilidades que no tienes amigos’… Ahora comprendo que tiene razón… En mi antigua ciudad les ganaba a todos y por eso nadie quería ser mi amigo, y ahora que vine a esta ciudad sucedió lo mismo”.

Conquista se quedó petrificado. Nunca pensó que Guerra pudiera tomar una táctica tan vil como fingir para ganarse la confianza del enemigo.

-Eres experto en el arte de la manipulación, Guerra. -dijo una voz de mujer, proveniente de la entrada de la oficina. Era una chica alta, portando una túnica de color mostaza que acentuaba su escultural figura.

-En la guerra todo se vale, Muerte. -dijo Guerra. -Y esa es mi especialidad.

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Norio había llegado a su casa. Ya había oscurecido, pero no había rastro alguno de su padre. En ese momento sonó su celular. Era un mensaje de texto que le decía: “Lo siento, hijo. No podré llegar temprano de nuevo”. Volvió a depositar su celular en su bolsillo mientras mencionaba en voz baja: “Todos los días”.

Luego caminó hacia la ventana que daba a la calle, mientras recordaba lo que había pasado minutos antes.

-¿Y cómo pretendes hacer eso? -preguntó Conquista.

-Con algo que tú nunca podrás hacer. -dijo sacando su celular y mostrando un video de la grabación de su duelo contra Masato.

-La verdad es… que no estaba fingiendo… -se dijo Norio a sí mismo.

Luego cerró la ventana y se fue a descansar a su habitación.

Continuará…

Gargadon

Gargadon

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