Kite Wars Comet AR – Capítulo 4: Nanami

Para evitar robos a casas habitación y centros comerciales, Comet AR ha implementado un candado de seguridad que impide a las personas entrar a casas y centros comerciales desde este sistema si no se ha cumplido alguna de estas tres condiciones: ser empleado del local o huésped de la casa, ser dueño de la casa o local, y haber entrado a Comet AR desde el local o casa en los últimos 30 minutos. Esto permitirá que Comet AR sea una plataforma segura cuando sea el momento de expandirse a otros mercados internacionales.

Nanami, por alguna razón, quería seguir los pasos de Masato. Por un lado, no entendía nada sobre Comet AR, pero quería saber qué era lo que lo atraía tanto de ese mundo. Fue ese su único motivo para pedirle ayuda a Masato sobre cómo entrar a ese mundo.

-Es muy fácil. -le dijo Masato apenas terminando la hora de clases mientras se dirigían al Club de Computación. -Una vez que te instalas la aplicación, inicias sesión y te otorgarán un cometa gratuito que puedes personalizar a tu gusto.

-¿Y si quiero cambiar de cometa? -preguntó Nanami.

-Puedes hacerlo, pero casi todos los modelos son de pago. -respondió Masato. -También puedes programar tu propio cometa, pero de igual manera te cobran. Mira, ya llegamos al Club.

Masato abrió la puerta y se encontró a Marina tomando fotos de las computadoras, pero sin rastro alguno de Norio.

-¿Y Norio? -preguntó Masato.

-Ah, justamente me pidió que te informara que no podrá venir. -dijo Marina. -Así que… pueden irse o pueden quedarse.

-¡Ya sé! -gritó Masato. -Podemos configurar tu cometa desde aquí y luego entrar a Comet AR.

-No creo que debamos…

-Adelante. -respondió Marina. -Norio construyó este lugar para que fuera una especie de club de Kite Wars alterno al oficial.

-¿Y por qué lo hizo? -preguntó Masato.

-Quería tener un refugio donde Hisoka y su séquito no pudiera molestarlo. -respondió Marina. -En realidad solo estoy aquí por el Club de Computación. Comet AR no es lo mío, aunque Norio insiste en que debería probarlo. Incluso logró conseguir de medio uso el SDK de Comet AR para realizar algunos proyectos.

-¿SDK? -preguntó Masato.

-Es el paquete de desarrollo de software de Comet AR. -dijo Marina. -Con él se pueden programar cometas y luchar en un entorno virtual paralelo a Comet AR que no forma parte de él.

-Ahora que lo pienso, solo ustedes dos son parte del club. -dijo Nanami. -Tal vez deberíamos unirnos a este club para tener puntos extracurriculares.

-¿De verdad? -preguntó Marina. -¡Dios escuchó mis plegarias!

Nanami y Masato no entendían la reacción de alegría de Marina.

-¡Ah, perdón! -dijo Marina tratando de guardar la compostura. -Es que… como solo somos dos personas en el club, dijeron que, si no conseguíamos más integrantes en un mes, nos lo cerrarían. Por eso estaba armando el sitio web con imágenes, fotos y proyectos para darlo a conocer. ¡Pero el que ustedes estén aquí me da una gran alegría!

-Eh… No creo que este sea el club ideal para mí. -dijo Masato. -Eso de la programación nomás no se me da.

-Vamos, Masato. -dijo Nanami. -Estoy segura de que Norio querrá que pruebes los cometas que programa.

-Bueno, si lo pones de ese modo… -dijo Masato. -¡Está bien, dile a Norio que queremos formar parte del Club de Computación!

-Pues… Ya que son extraoficialmente miembros del club, pueden quedarse si gustan. -respondió Marina. -También pueden entrar a Comet AR desde aquí.

-¿No hay problema con ello? -preguntó Masato extrañado.

-Ya terminaron las clases, así que no debería haber problema con ello. -dijo Marina. -Además Hisoka y sus amigos solo entrenan a la hora de los clubes. Apenas toca la campana, se están yendo a sus casas.

-¿Qué dices, Nanami? -preguntó Masato. -¿Te animas a entrar a Comet AR?

-Pues… Ya me instalé la aplicación. -dijo Nanami. -Sería tonto decir que no voy a entrar. ¡Hagámoslo!

Masato le enseñó cómo abrir el portal a Comet AR, por lo que Nanami solo oprimió unos botones y ya se encontraban en el mundo virtual. Marina se había quedado en el mundo real, por lo que no la encontraron allí.

-¡Vaya! -dijo Nanami. -¿Este es el lugar al que entramos antes?

-Sí. -dijo Masato. -Podemos ir a casi cualquier parte del mundo desde Comet AR. Es como un viaje, pero desde un medio virtual.

-Vaya, se siente bien estar en casa. -respondió Ram quien salía del celular de Masato para materializarse en ese mundo.

-¿Estás seguro que puedes estar de forma física sin que los Jinetes te busquen? -preguntó Masato.

-Pues… Marina dijo que ya no hay nadie en la escuela después de las clases. -dijo Nanami. -Entonces… ¿Qué hacemos ahora?

-Pues… podríamos hacer un duelo de demostración.

-¿Y cómo es eso?

-Fácil. Abre la aplicación nuevamente y solicita un duelo de demostración. Así no competirás contra alguien físico, sino con un cometa “dummy”.

-¿Dummy? -preguntó Nanami.

-Sí, es como un cometa piloteado por un Kiter, pero no ataca ni cuenta como un duelo de verdad. -dijo Masato.

Nanami lo hizo así, solicitó un duelo de demostración y de inmediato apareció un robot, el cual lanzó un cometa al aire, indicando que se iniciaba el duelo. Masato le enseñaba las opciones básicas de pilotaje, viraje y rotación, a la vez que le enseñaba cómo pegar al cometa enemigo y cómo esquivarlo. Masato en ocasiones tomaba el control del “dummy” y lo manejaba de tal manera que Nanami pudiera aprender un poco de los movimientos básicos del cometa.

Con el paso de los minutos, Nanami aprendió a controlar su cometa sin que las manos le temblaran y sin que el cometa tratara de irse a pique al suelo.

-Lo haces bien, Nanami. -decía Masato tratando de mantener el ánimo de su amiga.

-Vaya, sí que cansa hacer esto. -dijo Nanami bajando su control. -¿Cómo detengo esto?

Masato tomó el celular de Nanami y le dijo:

-Vas al menú y le das la opción de “Terminar duelo de demostración”… ¿Eh?

-¿Qué pasa?

-La opción aparece pero está deshabilitada.

-¿Qué quiere decir eso?

-No lo sé. -dijo Masato. -Pero debemos solucionar eso cuanto antes, veré si puedo mandar un ticket a Comet AR para que nos digan qué hacer.

-Déjalo. -dijo Nanami. -Olvidemos eso y vayámonos a casa.

-Es que… ese es el problema. -dijo Masato. -Si no terminamos el duelo de demostración, no podrás ir a casa.

-Exactamente. -dijo una voz que se ubicaba detrás de ellos.

Masato y Nanami voltearon a ver quién les estaba hablando. Atrás de ellos estaba el Jinete de la Guerra, quien los observaba con una mirada de desprecio.

-¿Qué quieres decir? -preguntó Masato.

-Es sencillo. -dijo el Jinete de la Guerra. -Pongámoslo en palabras sencillas, tengo la habilidad de sabotear los duelos, incluyendo los de demostración. Entrégame al Sujeto 001 y dejaré que tu amiga pueda ir al mundo real.

-¡No te entregaré a Ram! -gritó Masato.

-Entonces no te importará que tu amiga se quede para siempre en Comet AR. -mencionó Guerra. -Me pregunto si alguien se acordará de ella cuando vean que no regresó a su casa.

-¡No te metas con Nanami, ella no te ha hecho nada! -gritó Masato, mientras Nanami, petrificada, trataba de mencionar palabra alguna, sin embargo, el miedo era mayor en ella.

-Entonces sé amable y entrégame al Sujeto 001. -dijo Guerra.

Masato tomó a Nanami del brazo y salieron corriendo a la calle, tratando de buscar la manera de salir de ahí.

-¡Es inútil! -gritaba Nanami. -¡Ese Jinete de la Guerra nos tiene atrapados!

-Podremos escondernos en algún lugar mientras ideamos la forma de librarnos de él. -decía Masato.

-Eso será imposible. -dijo Guerra mientras aparecía frente a ellos apenas doblar la esquina de la calle.

-¿Por qué eres tan malo con nosotros? -preguntó Nanami asustada, pues sabía que ella no podría salir de Comet AR aunque Masato quisiera.

-¿Qué puedo decir? Me gusta ser malo. -dijo Guerra mientras se acercaba con lentitud hacia los chicos. -La sensación de mandar sobre los débiles es indescriptible, es la manera de demostrar que mi nombre es conocido en todo el mundo y que los débiles tendrán el honor de arrodillarse ante mí.

-Te equivocas… -dijo Masato en voz baja.

-¿Eh?

-Abusar de los demás nunca trae nada bueno… Solo trae soledad, tristeza y desdichas. -decía Masato al mismo tiempo que sus ojos empezaban a brillar.

-Ay, mírenlo, quiere llorar. -decía Guerra en tono burlón. -Ahora entrégame al Sujeto 001 y libero a tu amiga de Comet AR, ¿acaso es tan difícil lo que te digo? ¿O debo decírtelo en otro idioma para que lo comprendas?

Masato bajó la mirada, mientras liberaba a Ram de su celular.

-Está bien… Si con eso dejo fuera a a Nanami, entonces quédate con Ram.

-¿Qué? -preguntó Ram asustado. -¿Por qué me entregas a los Jinetes?

-La vida de Nanami es más importante que la tuya. -mencionó Masato sin siquiera mirar a Ram.

-Está bien. -dijo Guerra. -Un trato de hombres es un trato de hombres.

Guerra tomó su celular y cerró el duelo de demostración de Nanami.

-¡No me dejes con él, Masato! -gritaba Ram.

En ese momento, Masato, ágil, tomó a Ram del collar que utilizaba y, junto con Nanami, ambos huyeron corriendo.

-¡Eres un…! -gritó Guerra al ver el engaño en el que había caído.

Inmediatamente, Guerra intentó ir detrás de él.

-¿Qué hacemos? -gritó Nanami. -¡Guerra nos va a seguir hasta el fin del mundo!

-¿Y si cruzamos ahora al mundo real? -preguntó Masato.

-¡Imposible! -dijo Nanami. -¡Nos encontraría con más facilidad!

-Es verdad… -mencionó Masato en voz baja. -¿Qué hacemos?

En ese instante los tres tropezaron en el suelo. Al ser un entorno virtual, no sintieron dolor alguno, pero ese traspiés hizo que Guerra los mantuviera acorralados.

-Ahora verán de lo que los Jinetes del Apocalipsis somos capaces.

Masato, Nanami y Ram no sabían qué hacer. Sin embargo, en ese momento Ram empezó a brillar, justo entonces los tres chicos desaparecieron. Al mismo tiempo, otro sujeto gritó detrás de Guerra.

-¡Si te vas a enfrentar a alguien de tu talla, entonces hazlo contra mí! -gritó ese sujeto.

Guerra volteó y miró al chico que estaba frente a él. Era Takuma. Apenas lo vio, Guerra volteó hacia donde estaban Masato y los demás, pero ya era tarde, habían desaparecido.

—————————————-

Masato y Nanami aterrizaron en una casa en el mundo real.

-¿Dónde estamos? -preguntó Nanami.

-Estamos… -dijo Masato apenas conteniendo la intriga. -Estamos en mi casa. ¿Pero cómo?

-¿A qué te refieres? -preguntó Nanami.

-Es imposible que hayamos llegado desde una cuadra cerca de la escuela en Comet AR a mi casa solo saliendo del sistema. -dijo Masato. -Además, no podríamos haber entrado a casa como si nada. El sistema no lo permitiría.

-¿Entonces cómo pasó? -preguntó Nanami.

Masato entonces, volteó a su celular y vio que Ram estaba un poco exhausto.

-Acaso… ¿Acaso fuiste tú? -preguntó Masato.

-¿Yo qué? -preguntó Ram, sin entender lo que pasaba.

-Es decir… Tú estabas brillando y de repente… Estábamos en casa. -le dijo Masato confundido. -¿Fuiste tú quien nos trajo a mi casa?

-Yo no sé nada. -dijo Ram apresurado, como si de verdad no supiera lo que pasaba.

Y es que era verdad, ni el mismo Ram entendía lo que estaba pasando. Era como si hubiese entrado en una especie de trance del cual no recordaba nada.

-¿Será esta… la razón por la que los Jinetes te buscan? -preguntó Masato.

-¿En qué nos hemos metido? -preguntó Nanami asustada.

Continuará…

Gargadon

Gargadon

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